Tributación de los regalos de boda

Los meses de verano suelen ser los meses en que la mayoría de parejas deciden celebrar su boda. Cuando a los invitados se les comunica el enlace mediante la invitación lo primero que se les pasa por la cabeza es el dinero que se van a gastar, primero en la ropa, y luego en el regalo a la pareja. Y es en estos regalos en los que nos centraremos. Los regalos de boda suponen una donación. Es decir, una liberalidad de una persona hacia otra, se entrega un bien, normalmente dinero, de forma libre y sin esperar contraprestación alguna (quizás lo único, pasarlo bien en el banquete). La Ley del impuesto de sucesiones y donaciones y la normativa que la complementa no contempla ningún tipo de exención o beneficio para este tipo de donaciones. Teóricamente se debería tributar desde el primer euro. Lo que ocurre es que Hacienda no persigue este tipo de donaciones, primero, porque lo más seguro es que el esfuerzo que llevaría hacerlo tampoco compensaría la recaudación (o eso suponemos) y segundo, porque las donaciones por el motivo de una boda es un uso social totalmente extendido, además, la Agencia Tributaria está formada por personas que se casan o van invitados a bodas. También no estaría de más pensar en la repercusión negativa de hacer esto, como ya pasó cuando la SGAE decidió empezar a exigir el canon a matrimonios por la música que era reproducida durante sus banquetes. ¿Cómo tributan las donaciones? El Impuesto de Sucesiones y Donaciones es uno de los impuestos transferidos a las Comunidades Autónomas, con lo que dichas comunidades tienen competencias...

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