Pagar impuestos con pérdidas, el curioso caso de la plusvalía

Cuando el contribuyente tiene que hacer frente al pago de un impuesto lo que espera es pagar lo justo que marca la norma, no más. Los impuestos gravan cuánto ganas (IRPF, Impuesto de Sociedades), cuánto gastas (IVA) o cuánto posees (Impuesto sobre el Patrimonio, IBI). Por tanto, cuando toca pagar el consuelo es que se paga en base a dichos parámetros, que tienes propiedades, gastas mucho o ganas determinada cantidad. Sin embargo existe un impuesto que tal como está diseñado hace que tengamos que pagar aunque perdamos dinero. Este impuesto es el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU). Detrás de este nombre tan rocambolesco se esconde el impuesto comúnmente conocido como plusvalía municipal. El objetivo de este impuesto es que paguemos por los incrementos de valor de los terrenos en el momento en que los vendemos. El problema surge con el modo en que se calcula ese incremento. En el momento en que pensamos que se grava el incremento del valor pensamos en que ese incremento es la diferencia entre el valor del terreno en el momento de la venta menos el valor del terreno en el momento de la compra. Pues no. En este impuesto el incremento se calcula aplicando un porcentaje fijo de revalorización fijado por cada ayuntamiento y multiplicándolo por los años que hemos tenido ese inmueble. Es decir, no se tributa por una revalorización real, sino por una revalorización teórica, en base a los porcentajes fijados por los ayuntamientos, hasta el límite que marca la Ley. Ese incremento se calcula sobre el valor catastral. Para el que no...

Elecciones municipales; perspectiva fiscal

Tras la fiesta electoral de las pasadas elecciones municipales viene la resaca. Resaca de celebraciones o resaca de intentar atisbar como acabarán formando gobierno multitud de municipios. Lo que sí podemos predecir es que las elecciones municipales de 2015 van a traer consigo muchos cambios en diferentes lugares. Además del análisis político, también hay hueco para analizar la situación desde un punto de vista fiscal, ya que los nuevos gobiernos seguramente traerán consigo cambios en las ordenanzas fiscales de dichos ayuntamientos. ¿Qué son las Ordenanzas fiscales? Los ayuntamientos tienen atribuida cierta potestad tributaria por la Constitución. Las ordenanzas fiscales son los instrumentos con los que los ayuntamientos ejercitan esta potestad. En ellas, los ayuntamientos pueden regular ciertos impuestos, así como también tasas, precios públicos y contribuciones especiales. Ahora mostramos un pequeño resumen de los tributos que podrían verse afectados por cambios en ordenanzas fiscales, algunos muy conocidos por la mayoría de los ciudadanos: Impuesto sobre Bienes Inmuebles o IBI que grava los bienes inmuebles que tengamos. Impuesto sobre Actividades Económicas o IAE. Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica, conocido por todos como impuesto de circulación. Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras, grava la realización de obras. Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, conocido popularmente como «plusvalía municipal». Otro tributo que se ve afectado por las ordenanzas fiscales son las tasas. Las tasas son impuestas por los ayuntamientos para, por ejemplo, realizar cualquier trámite en la administración. Un buen ejemplo de esto es la obtención de licencias. También se establecen por el uso del dominio público. Dos casos muy comunes de este uso sería: instalar una...

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